jueves, 13 de diciembre de 2012

ADVIENTO ES...


 
Es difícil en esta época parar y pensar: ¿qué es el Adviento? En principio hay muchas cosas que nos alejan de vivir este tiempo de forma profunda y verdadera. Están las luces de Navidad, los árboles en todas las ciudades, las campañas publicitarias… ¿Pero quién se acuerda hoy del niño desnudo, sin nada, en medio del frío en un pesebre? Si ni siquiera la mayoría de los pesebres aparecen con la sencillez con la que Él vino a nuestro mundo.
Y hoy me alegro de poder decir, yo me acuerdo de ti Niño Jesús. Quizás sea porque me siento un poco como tú. Un poco perdida entre tantas cosas que no entiendo... como cuando Tú naciste, estaba escrito en tu nombre todo lo que pasaría. ¿Pero acaso, tú, en tu pequeñez, te hacías una idea? No, para mi está claro que no.
Y hoy hay tantas preguntas que me hago... y ahora estoy un poco perdida. No sé donde está mi lugar, estoy en medio de dos vidas tan diferentes... y tan separadas. Ahora y aquí en Bélgica, y el día en que celebre realmente tu llegada, en Salamanca. Ahora sin gente que viva la fe, sin familia, con amigos y conocidos que han compartido una pequeña parte de mi vida aunque sin duda será una parte muy importante. Luego, en Salamanca, con tanta gente que ya tiene un hueco en mi vida. Pero lo que nunca cambia, es que Tú estás en los dos sitios. No me importa donde vaya porque sé que a ti siempre te tengo... eres la roca que sostiene mi vida.
¿Y cómo vivo el Adviento en este caos? Este año está siendo un camino duro, largo e intenso pero gracias a vosotros, está mereciendo mucho la pena. Las preguntas no paran, las dudas tampoco... y en este camino voy creciendo, voy reconociendo el papel tan importante que Jesús tiene en mi vida, también el papel de vivir la Fe en comunidad y el hecho de que estar lejos también acerca. Acerca a buscar, a encontrar, a tener presente, a pedir, a dar gracias...
Y es cierto que poco a poco el momento se acerca, y la Navidad se va sintiendo. No solo por la corriente del tiempo, del clima... sino también la Palabra se aproxima al nacimiento... Pero en ese camino, también veo que conviene ir despacio, ir saboreandolo, ir viviéndolo profundamente, parándome en las pequeñas piedras, rocas, bancos que hacen que todo sea más intenso. Y también noto que frente a mis ganas de correr, está el sabor dulce de la espera, la ilusión, el rencuentro... y aunque también, no niego que hay un poco de miedo, noto su presencia tan cerca... y su susurro me hace retener unas palabras: “Estoy contigo, no temas”.
 
Alicia Curto, estudiante Erasmus en Bruselas
 

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