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lunes, 21 de julio de 2014

LA FLOR MÁS GRANDE DEL MUNDO


El cortometraje ‘La flor más grande del mundo’ está basado en un cuento escrito por el Premio Nobel de Literatura José Saramago. Se da la circunstancia de que este corto (elaborado con la técnica stop-motion) cuenta con la colaboración del propio Saramago que pone voz a la historia que se cuenta y, además, tiene su propio personaje. En ella se hace un llamamiento a la solidaridad y las relaciones humanas, en un mundo donde la falta de ideales, el egoísmo o el individualismo prevalecen por encima de otros sentimientos.

sábado, 21 de diciembre de 2013

¡CONFÍA!


Existe un juego muy conocido utilizado en las dinámicas de grupos para crear unión en el mismo. Se trata de formar un círculo de varias personas en pie rodeando a otra que se sitúa en el medio. Este individuo debe cerrar por completo los ojos y dejarse caer hacia cualquier lado confiando plenamente en sus compañeros. Estos le sostendrán evitando que se lastime pero acercándolo lo más cerca posible del suelo que le permitan sus fuerzas, para levantar posteriormente y comenzar de nuevo. Las personas colocadas en el medio deberán ir rotando.
Claro que siempre da mucho más vértigo lanzarse en paracaídas desde un avión, en parapente desde una colina o sujeto por una cuerda desde un puente. O, como Félix Baumgartner desde una cápsula en la estratosfera, eso sí es tener “bemoles” y confiar. Pero, para ser sinceros, pensar que te puedes dar un cogotazo sin ton ni son tampoco es agradable y cuesta dejarse caer y… confiar.
Sí, el miedo nos mantiene despiertos y alerta. No deja que seamos hojas secas de otoño volteadas por el viento sin control. Pero estar tan atorados y controlados por él nos hace ser también marionetas sin alma y sin corazón, preocupados por todo y por nada, y dejando a los demás que se busquen la vida como yo hago con la mía.
Controlarlo todo, absolutamente todo. ¡Eso es! Eso es lo que deseamos, en cada momento. Sintiéndonos como un superhéroe con poderes sobrenaturales. Pero he aquí que no lo somos. Y la frustración nos machaca, como la muela del molino sobre el trigo.
Sin embargo, hay una mano de madre y de padre que nos sostiene fuerte y nos acaricia suave, que nos anima a caminar sin dejar de hacerlo a nuestro lado, guiándonos.
Y no habrá que despreocuparse y dejar los problemas para que los solucionen otros. Tampoco funciona el “yo no valgo, yo no sé, no soy capaz…” Sabiendo y conociendo nuestras limitaciones podemos ser creadores, dadores de vida. Si al chico perdido o al mayor desahuciado le das una responsabilidad con confianza plena, te sorprenderás de los que es capaz, él o ella también. Y lo mejor es que no hay vuelta atrás. Un nuevo camino se ve por delante. Y mucho por hacer.
Cada día una lucha, con nuevo afán. Por algo nuevo o algo viejo que se renueva con más fuerza aún, siempre un impulso hacia adelante.
Saber que Él está ahí, confiando plenamente en mí. ¿Y yo confío?
¡Confía!
José Javier Redero Madruga

jueves, 19 de diciembre de 2013

LAS NIEVES DEL KILIMANJARO


A pesar de haber perdido su trabajo, Michel vive feliz con Marie-Claire, su esposa desde hace treinta años. Sus hijos y sus nietos los llenan de alegría. Tienen amigos muy cercanos. Están orgullosos de sus actividades sindicales y políticas. Sus conciencias son tan transparentes como sus miradas. Pero ese bienestar salta por los aires cuando dos hombres armados y enmascarados los golpean, los atan y se fugan con sus tarjetas de crédito.
En la película vamos a descubrir que no es fácil mantenernos firmes, en nuestros principios, cuando la vida no nos lo pone nada fácil. Nuestros cimientos más fuertes se tambalean cuando nos sentimos heridos en lo más hondo de nuestro ser.
La vida, hoy, no nos lo pone fácil y sin embargo una vez más, el  Adviento nos ayuda a entender que tenemos que estar alertas, en vela, para no dejarnos envolver por el pesimismo dominante, nos recuerda que tenemos la misión de ser transmisores de esperanza y de creernos, de verdad, que las cosas se pueden hacer de otra forma, más justa, más humana. ¿Te apuntas?
Lola Apolo


miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿PARA QUÉ SIRVE EL ADVIENTO?


Como se nos presenta en el vídeo: ¿para qué sirve el Adviento?, ¿para qué nos preparamos y por qué?
El Adviento es un tiempo en el que podemos revisar cómo ha sido nuestra vida espiritual, nuestra vida en relación con Dios; es un tiempo en el que podemos hacer un plan de vida para mejorar como personas; nos preparamos para la Navidad, para la segunda venida de Cristo.
El año pasado, aprendí muchas cosas relacionadas con este tema, y entre ellas, me gustaría destacar la siguiente: durante estas cuatro semanas, todos estamos deseando la llegada de Cristo, y es muy característico pensar: ¿cómo vamos a celebrar la Navidad?, ¿con quién vamos a pasar estas fiestas?, ¿qué vamos a regalar?...
Pero se nos olvida lo principal: el día 25 de diciembre es el nacimiento de Jesús, y todos nos felicitamos entre nosotros sin darnos cuenta que a quién de verdad hay que felicitar es a él.
Es un tiempo para disfrutar, para reír, para el reencuentro, para vivirlo profundamente desde nuestra fe, para seguir caminando…
Así que… ¡No olvidemos el verdadero sentido del Adviento!

Cris Villoria, Comunidad de Jóvenes

sábado, 14 de diciembre de 2013

MY HOPE IS YOU: A TI LEVANTO MI ALMA (Salmo 24)



Si ya tenemos GPS que nos guíen no necesito nada más para llegar a mi destino. Aunque puede ser que no haya actualizado los mapas o software, o que el hardware no soporte las nuevas aplicaciones. Entonces me llevará directo a perderme o incluso directamente a un lago o al final de una carretera sin destino. Y esto ha ocurrido de verdad, no me lo invento.
Pero es que no se trata de aparatejos que, todo sea dicho, nos ayuden en muchas ocasiones. Se trata de nosotros, de ti y de mí. De vidas, de personas.
Para ese camino vital, con sus llanos y días soleados y con sus escarpadas colinas y climatología adversa, necesitamos un guía, un sherpa. Porque no es ningún paseo dominical, son nuestras vidas. Un guía que me mostrará el camino y la manera de marcar cada paso. Pero que caminarlo con confianza y lealtad. Sabiendo de su dureza, pero poniendo todo el corazón en ello.
Si me parto una pierna o me tuerzo un tobillo, habrá servicios de salvamento con toda su parafernalia para llevarme a un hospital y curarme. Pero, ¿y si se trata de mí? ¿Y si se trata de ti, que estás delante de mi? ¿Y si se trata de otro tipo de dolor? Es el corazón entrañable de Dios, la misericordia, el que me repara y me levanta para dar un nuevo paso.
La esperanza es lo último que se pierde, queda guardada en la caja de Pandora. Pero ahí quieta no molesta. El problema es que la Esperanza con mayúscula me remueve y me mueve. Es un banco incómodo, es una chincheta en el asiento.
¿Esperanza activa? Dejarse hacer y confiar, poniendo todo al servicio de Dios, para la construcción del Reino. ¡Puf, qué complicado! ¿Hay algo más fácil para elegir? No, rotundo. En nuestra tienda sólo nos queda el “Sí” de María.
José Javier Redero Madruga

jueves, 12 de diciembre de 2013

EL OCTAVO DÍA


Un hombre de negocios, con agenda llena pero con una vida personal y familiar más bien vacía, se topa en la carretera con un joven con síndrome de Down que también tiene su historia. Juntos contarán los días y descubrirán todo lo que Dios ha creado y recreado para ellos. La película nos invita a hacer un alto en el camino, a revisar nuestros días con sus aciertos y desaciertos, a abrirnos a lo nuevo, a lo no explorado, a lo que suena imposible o ilógico como el “octavo día de la semana”. Una película que nos recuerda aquel texto del Eclesiastés: “Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de sanar; tiempo de destruir y tiempo de construir; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar” (Ecl. 3, 1-4)


jueves, 5 de diciembre de 2013

LA CIUDAD DE LA ALEGRÍA


El Adviento nos invita a salir de nosotros mismos, de nuestras comodidades, de nuestras zonas de confort y seguridad. Y salir para comprometernos y encontrarnos con el que ya está aquí, caminando junto a nosotros en cada lugar, en cada situación… en especial con los más pobres. El Adviento es una invitación para llenar de alegría la vida de los que más lo necesitan, porque todo lo que no se da, se pierde.